Cinco señales de que un inmueble tiene un problema documental
14 de julio de 20265 min

Se detectan en la primera conversación, mucho antes de pedir la certificación de gravámenes. Si aparece alguna de estas señales, conviene revisar a fondo antes de entregar dinero.
No todos los problemas documentales están escondidos en el registro. Muchos se anuncian solos en la manera en que se ofrece el inmueble. Estas son las cinco señales que más veces nos han puesto sobre aviso.
La primera: el vendedor no es el propietario y no muestra un poder. A veces se trata de un familiar «autorizado de palabra». Esa autorización no existe jurídicamente. Sin poder vigente y con facultades expresas para vender, no hay operación posible.
La segunda: el precio está muy por debajo del comparativo de la zona sin una razón visible. Un descuento del diez o quince por ciento puede explicarse por urgencia. Un cuarenta por ciento casi siempre esconde una carga registrada, una sucesión pendiente o un ocupante que no piensa irse.
La tercera: no aparece el documento de propiedad registrado, solo un documento autenticado en notaría. Son cosas distintas. La autenticación da fe de las firmas; el registro es lo que hace oponible la propiedad frente a terceros.
La cuarta: los metros del anuncio no coinciden con los del documento. Suele indicar construcciones o ampliaciones que nunca se incorporaron al título. Se puede regularizar, pero es un trámite y hay que saberlo antes de negociar el precio.
La quinta: prisa desmedida por firmar y entregar la inicial. Un propietario con los papeles en orden no teme una revisión de una semana. Quien la teme, normalmente sabe por qué.
Ninguna de estas señales significa que el negocio sea imposible: significa que hay que revisar antes de comprometerse. La revisión documental cuesta unos días; deshacer una compra mal hecha cuesta años.



